lunes, 10 de junio de 2013

Las bellezas y los galanes de la literatura





¿Es posible medir el atractivo de un personaje ficticio?






Considerar el atractivo de un personaje ficticio puede ser una estrategia barata, pero a veces es difícil no hacerlo.


El hecho de que Slate ha estado colocando en orden los 20 personajes más atractivos de la ficción me hizo acordar a una clase durante mi etapa de estudiante de Traductorado de inglés. Mientras que yo estaba tratando de impresionar a la profesora que cambió mi vida al trazar la historia guiada por la simbología de El gran Gatsby, una chica de mi clase recibió un reto por describir a uno de los personajes masculinos líderes como un galán. “No puedes decir que Tom Buchanan es un galán” le dijo la profesora. Nosotros nos reímos y ella se puso colorada.


Al efectivamente admitir ante la clase que le parecía que Tom Buchanan era alguien atractivo, mi compañera de clase estaba cometiendo una falla estética que la profesora probablemente había descubierto de manera correcta pero que no hubiera impresionado a los examinadores externos. La moral dura de lectura que se nos enseñaba aspiraba a la templanza del olimpo, acercándonos a los libros como si fueran escrituras (y hoy en día hago más o menos lo mismo). No había lugar para las pasiones cuando se le prestaba apropiada atención a Fitzgerald, que flotaba en la era del Jazz, respaldando la eutanasia y siendo un plutócrata lento.


Y por supuesto hay algún tipo de problema acerca de este tipo de acercamientos. ¿Qué sería lo siguiente? ¿Los 40 vestidos más calientes de las novelas del romanticismo? ¿Algún tipo de muestra estilo banner en grandes letras de los errores más vergonzosos de la literatura? Eso podría ser algo bastante desagradable para las lectoras de literatura femenina, pero no involucra la mente y el alma como la literatura debería.


Sin embargo, si uno se lo pone a analizar, se podría llegar a la conclusión de que Tom Buchanan sí es un galán. Tiene puesto esos pantalones de montar de polo. Nadie que mire las películas puede evitar su encanto y después de un comienzo difícil en su infancia, ha ganado respeto estético. Howard Barker, probablemente el escritor más cerebral de hoy en día cuando se trata de guiones ha teorizado las relaciones dinámicas y eróticas entre la audiencia y el actor que está presentándose y declaró que son realmente esenciales para el teatro.

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